
ZAPIOLA 4030
El sitio. Una condición de borde urbano
Zapiola se ubica sobre un límite de zonificación que pone en contacto dos condiciones diferentes de la ciudad. De un lado, un tejido residencial de densidad media, donde se implanta el proyecto; del otro, un tejido de menor densidad que permite extender las visuales por encima de las construcciones próximas.
Esta situación establece dos relaciones particulares con el paisaje. Hacia una orientación, la mirada alcanza el skyline de Buenos Aires, donde se reconocen las piezas de mayor altura que construyen el perfil urbano hacia el Río de la Plata. Hacia la orientación opuesta, el edificio se relaciona con la arboleda del Parque Saavedra, incorporando una presencia vegetal de escala urbana.
El proyecto toma esta doble condición como punto de partida. El entorno no aparece solamente como contexto, sino como un elemento capaz de orientar las decisiones sobre la organización del espacio doméstico.
La organización. Continuidad espacial y flexibilidad
El edificio se organiza mediante unidades de aproximadamente 60 m², concebidas a partir de una planta única susceptible de ser dividida según las necesidades de uso. Esta decisión permite reducir la fragmentación interior y construir espacios más amplios, donde las actividades domésticas pueden relacionarse dentro de una misma continuidad espacial.
Las unidades se desarrollan de manera apaisada, ocupando la totalidad del frente o contrafrente del edificio. De este modo, la amplitud de la planta no se expresa únicamente en sus dimensiones interiores, sino también en la extensión del contacto con el exterior.
La organización de la vivienda busca aprovechar las visuales y el paisaje como parte de la experiencia cotidiana, incorporando flexibilidad sin perder la claridad de su estructura espacial.
La envolvente. Una mediación con el paisaje
La relación entre el espacio doméstico y el entorno se construye mediante una grilla metálica que recorre tanto el frente como el contrafrente del edificio.La grilla introduce una segunda escala de lectura entre la organización interior de las viviendas y la dimensión urbana. Su repetición establece un orden reconocible, mientras que su transparencia permite mantener la continuidad visual hacia el exterior.
Más que una composición aplicada a la fachada, la envolvente se entiende como un sistema de mediación: un elemento que define el carácter arquitectónico del edificio y establece una relación entre la vivienda, la ciudad y el paisaje.
La materialidad. Hormigón y metal
La expresión material del proyecto se concentra en dos sistemas: el hormigón visto y la grilla metálica. El hormigón aporta una condición estructural y material reconocible, mientras que la grilla establece una modulación que organiza la imagen exterior del edificio. La relación entre ambos construye un lenguaje arquitectónico preciso, donde la continuidad de los elementos y la exposición de los materiales permiten reconocer una lógica de construcción.
La experiencia. Habitar entre dos paisajes
Zapiola explora una forma de vivienda colectiva en la que la relación con el exterior adquiere un papel central en la organización doméstica. La planta abierta, el desarrollo apaisado de las unidades y la envolvente metálica responden a una misma intención: ampliar las relaciones entre el espacio interior y las condiciones particulares del entorno.
El proyecto busca así transformar una situación de borde urbano en una experiencia de habitar definida por la amplitud espacial, las visuales y la presencia del paisaje.





