
CARRANZA Y CÓRDOBA
El sitio. La esquina como oportunidad urbana
El proyecto se desarrolla en la intersección de Carranza y Córdoba, en el barrio de Palermo, Buenos Aires. La condición de esquina introduce la posibilidad de establecer una relación con dos frentes urbanos y trabajar sobre la volumetría del edificio como respuesta a esa situación particular. Más que resolver la esquina mediante la continuidad de las fachadas, el proyecto busca reconocerla a través de una operación sobre el volumen, incorporando un vacío que adquiere un papel central en la organización de los espacios colectivos.
La composición del edificio se organiza a partir de una retícula regular que establece un orden para la volumetría y su expresión exterior.La repetición de sus elementos construye una lectura unitaria del conjunto, mientras que las variaciones del volumen introducen diferencias dentro de ese sistema. La retícula no se plantea únicamente como una composición de fachada, sino como un recurso de orden arquitectónico capaz de establecer relaciones entre las partes del edificio. Su regularidad permite que las modificaciones volumétricas adquieran mayor presencia y se reconozcan como operaciones específicas dentro del conjunto.
La tensión entre la regularidad de la retícula y el movimiento del volumen construye uno de los rasgos principales de la identidad del edificio.
El programa. Vivienda temporaria y actividad urbana
El edificio se concibe como un desarrollo de rentas, con unidades residenciales destinadas al alquiler temporario. Este programa introduce una forma de habitar caracterizada por estadías de duración variable y por la posibilidad de complementar las unidades privadas con espacios y servicios compartidos. En planta baja se incorpora un bar que establece una relación directa con la actividad urbana. El programa gastronómico amplía las posibilidades de uso del edificio e introduce una actividad diferente de la estrictamente residencial.
Carranza y Córdoba investiga así la capacidad de una estructura formal regular para incorporar variaciones volumétricas que respondan al sitio y al programa, transformando la esquina en un espacio significativo para la vida colectiva del edificio.



